viernes, 3 de diciembre de 2010
<<< SIN NOMBRE >>>
La fecha de inicio se corresponde con el primer día plasmado por la escritora. Ese día puede ser que no fuese especial, no hubo nada en particular que hiciera que aquel día quedase guardado en la conciencia de nadie, o quizás si. Aparentemente la gente iba y venia con sus monótonas vidas. Puede, solo puede ser que ese día solo fuese uno más en el calendario pero también puede ser que ese día tan corriente y tan normal como los demás días del año fuera especial para alguien. Para nuestra protagonista lo fue. Puede que ese día marcase un antes y un después en el camino de algún alma mortal. Pero también puede que no. Puede que el destino sea una cruel broma causada por las casualidades. Quizás todo lo que nos envuelve no tiene un trasfondo espiritual. Quizás nada importe, nada más que sobrevivir. Esta historia o este hecho o mejor dicho, este cúmulo de circunstancias y casualidades llevaron a nuestra protagonista a vivir la historia de su vida. Como una más en el mundo. Nadie especial. Una persona más entre tantos y tantos. Nadie en especial, ningún genio sin ninguna peculiaridad destacable, pero protagonista de su vida. Alguien que nunca tuvo una mano aferrada a su alma. Alguien que nunca sintió el calor de un abrazo. Alguien que quiso amar, huir de la soledad, alguien que no importa más ni menos que el resto. Solo alguien.
Como todos los días se levantaba temprano para dedicarse a vivir su vida, sin nada en especial nada destacable, la rutina de siempre. Pasar el rato hasta la hora de ir a clase y después de pasar otro tanto tiempo en clase finalmente acabar el día con sus amigos disfrutando de sus fantasías y ese modo de ver la vida, en el que la mente evita todo aquello que puede hacer daño al corazón. Pasaba los días viendo pasar el tiempo en un reloj roto por la soledad. ¿Por qué vivir solo la realidad si también se puede disfrutar de los sueños como si fueran la vida propia? Así era, así vivía de esta manera tan particular que se puede resumir en la idea de pasar por la vida de puntillas, simple y llanamente eso. De puntillas sin querer formar parte de nada ni nadie, para que nada ni nadie sean capaces de destruir su más preciado tesoro: Sus sentimientos. Pero a la vez anhelando el calor de no estar sola en su mundo.
Había conseguido mantenerse tan distante de la vida que no le era difícil pasar desapercibida. Lo que no sabía esta muchacha es que llegaría el día en el que tendría que enfrentarse a la vida cara a cara, mirándola a los ojos. Y que cuando ese día llegase tendría que prepararse para una gran batalla. Una gran batalla que ya estaba perdida desde mucho antes de llegar al campo de batalla.
Hay días que te preguntas ¿por qué? ¿Por qué tome esa decisión que me llevo a ese lugar? Por qué un simple hecho cambia la vida de alguien tan drásticamente sin siquiera proponérselo. Esta muchacha, fue como todos los días a reunirse con sus amigos a la cafetería de siempre, a tomar el mismo café amargo de siempre y a estudiar las mismas asignaturas de siempre. En teoría nada parecía distinto aquella fría mañana de diciembre. No se puede decir cuanto tiempo paso hasta que el universo conspiro para detener el tiempo en su contra, no es capaz de recordar el momento en el que levanto los ojos y todo cambio. No consigue recordar cuando firmo su sentencia, pero la cuestión es que ya no había manera de detener la trampa que le había tendido el destino. Cruel incontrolable enemigo del hombre que marca el camino de su vida sin más explicación; que no deja que escape pero tampoco actúa con tal certeza como para saber que es cierto. Que lo que pasó tenia que pasar que todo ocurre por una razón. Que todo realmente esta conectado. Eso no lo sabremos nunca. Simplemente ocurrió.
A sus oídos llegaron las notas musicales de una canción, ¿Cuál? Imposible de recordar, ¿le gustaba? No lo sabe. Pero como una señal de alarma en su cabeza para llamar su atención se metió en el fondo de sus oídos, se abrió paso a través de la conciencia, y la despertó. Dejo de lado sus propios pensamientos y se apodero de su mente hasta tal punto que fue inevitable levantar la vista para buscar el lugar del cual salía esa música. No pensó. No razonó. Solo levanto la mirada de sus apuntes garabateados. No hizo más para el castigo que le esperaba. No busco nada más. Ella no se lo busco pero tampoco la dieron opción a elegir. Sus ojos quisieron dirigirse a la pantalla plana llena de polvo grasiento que se encontraba colgada de la pared justo en la esquina, pero algo o mejor dicho alguien se interpuso, alguien se coló en el sendero de su vida colmándolo todo de una luz blanca resplandeciente. Haciendo que su mundo se tambalease, destrozándolo todo en cuestión de segundos. Rompiendo las barreras que tantos años la había costado construir. Dejándola desnuda y vulnerable ante el peligro. Llenando un alma de ilusión. Solo de eso: ilusión.
Sin querer su mirada se fue a parar en unos ojos marrones oscuros, de un marrón tan profundo y bello que no pudo dejar de mirarlos. Le pareció verlos brillar en la oscuridad de su mundo como el faro que guía a los barcos en las noches de tormenta. Si ya era suficiente error haber levantado la mirada, siguió errando al querer contemplar la persona que había detrás de aquellos ojos. Al fijarse contempló, una hermosa cabellera, de un color negro azabache intenso, recogida en una cola de caballo. Una piel suave y lisa casi como el terciopelo. Una boca que se movía delicadamente al hablar. La belleza personificada en un rostro tan perfecto. Aquella mujer, iba vestida con una elegante americana de color gris por debajo de la cual asomaban los cuellos de una camisa blanca marfil. No necesito fijarse mejor, pues la vio con los ojos del corazón, no necesitó analizarla más porque ya la había visto muchas veces en su pensamiento. No estaba preparada para encontrársela ahí de ese modo y en ese momento, por eso se sintió tan estúpida sentada en aquella mesa de café con unos apuntes insignificantes en sus manos. Quiso parar el mundo y hacer que el tiempo corriese hacia atrás para aprovechar el tiempo y estar preparada para aquel preciso instante, para aquel encuentro, para aquella mujer. Para estar a la altura de las circunstancias. Pero no pudo. El destino es cruel, busca el momento menos apropiado para atacarte con lo inesperado. Para utilizar como arma arrojadiza todo lo que siempre has deseado.
No es posible asegurar con precisión cuanto tiempo estuvo contemplándola, deleitándose con sus gestos, con su manera de moverse al hablar, con la manera en la que sorbía lentamente el café de aquella taza blanca. No lo sabe. Sus manos, su piel, el aire que respiraba, todo en ella era perfecto. No fue consciente de que lo estaba haciendo hasta largo rato después. Aunque el tiempo pareció pararse para ella, el mundo seguía girando. Y en su giro continuo hace que dos miradas se crucen en un punto al mismo tiempo. Entre gesto y gesto, entre palabra y palabra, en aquel espacio sus miradas se cruzaron tantas veces pero de una manera tan normal y sencilla que cuesta entender a que juega la vida. A la protagonista de nuestra historia la costaba entender lo que estaba pasando. Pero aquellas miradas seguían cruzándose. La diferencia seguramente residía en lo que pensaban aquellas dos mentes. Nuestra protagonista estaba impactada por aquella persona que se acababa de cruzar en su camino pero la otra, ¿Qué pensaba aquella misteriosa mujer? La había visto o simplemente la miró. Reparó en que la miraba con total y completa admiración o simplemente se había dado cuenta de que una persona al fondo del local la observaba sin ningún reparo. Por el contrario ¿y si no pensó nada? Si no fue así, seguramente que por su mente se le pasaron decenas de razones por las que aquella joven la contemplaba, pero ninguna de ellas, se acercaba ni lo más mínimo a la realidad. Estas preguntas atormentaron a nuestra protagonista durante todo el día y toda la noche. Cada vez que recordó aquella primera vez, deseo haberse dado cuenta de lo que pasaba y salir corriendo de aquel local, marcharse a otro mundo, desaparecer. El destino la enseñaba algo que no tendría, le ponía la miel en los labios pero la negaba el derecho a saborearla. Una injusticia más en su vida que la condenaba a vivir sin luz, sin ganas de seguir caminando. Pero pese a todo, la siguió mirando.
Cuando la mente de la joven reacciono y pudo asimilar lo que estaba pasando, despertó de aquel ensimismamiento. Intento apartarla de su mente, mirar a otro lado, volver con su vida, como si aquel instante fuese fruto de un sueño lejano, fuera de aquel tiempo y aquel lugar. Sus compañeros no se percataron de que durante un rato se había alejado de ellos sin moverse, transportándose a un mundo muy profundo dentro de su alma. Ellos siguieron estudiando, en cambio ella siguió mirando, firmando la sentencia del rumbo que tomaría su propio destino sin poder controlarlo. Sin querer se dejo llevar.
Pasaron los días, también las semanas, hasta juntarse en meses, pero no podría precisar cuanto tiempo paso hasta que se dio cuenta de que ya no era la misma. Con solo una mirada de aquella mujer el día ya cambiaba, el sol brillaba con mas fuerza, las calles eran hermosas, sonreía por todo, era feliz, pero aquella felicidad era tan efímera como el hielo en el desierto, pues el fuego que estaba sintiendo en su interior había prendido tan fuerte que el solo hecho de recordar aquellos momentos la dolía. Ese fuego que la calentaba en la soledad la iba consumiendo al ver la realidad.
Pudo fingir un tiempo, tomarlo todo como un juego, pero dolía tanto ver como todos hablaban de aquello como una tontería más en una mente loca. Le costaba tanto fingir que seguía siendo la misma. Dolía tanto que dieran por hecho que aquello no era nada, ¿como podía ser nada? No podía entender como aquello podía ser considerado: nada. La nada no te ayuda a olvidar todo. Olvidó de donde venia a donde iba, sus miedos, rompió sus propias barreras interiores. Y todo ¿por qué? Porque esa era la manera de ser mejor para ella. Por y para ella se había esforzado tanto. No importaban las pocas horas de sueño, no importaban los músculos del cuerpo cansados, solo quería ser mejor para estar a su altura, pero con cada paso que daba el tiempo la devolvía otro golpe mas alejándola de su alcance. Matándola por dentro, haciendo que cada noche mordiera su corazón entre lágrimas que acababan con sus pocas fuerzas. Con cada ilusión, llegaban dos penas, con cada caída levantarse suele hacerse mas difícil, hasta que termino por cansarse de tanto caer, por eso intento mentirse. Se aferro a la fantasía y al juego y bromeo con sus sentimientos. Dejo que todos participasen de la broma y se rió a carcajada de si misma. Pero, si mentirle al mundo suele resultar difícil, engañar a tu propio corazón puede ser imposible.
Lo que todos consideraban un juego pasó a ser una conversación diaria. En su inconsciencia no fue consciente de la importancia que tenia en su vida aquella mirada, aquella sonrisa. Por el camino de su vida fueron pasando a la vez otras personas, que calmaron a su mente, pero su alma seguía necesitando volver una y otra vez aquel mismo lugar, a aquella misma hora, solo por y para verla. Solo por ella. Todas las locuras eran pocas por aquella misteriosa mujer de la piel de terciopelo y la sonrisa más hermosa que jamás vio. Un universo por ella era demasiado poco. El sonido de su voz era la música que sus oídos necesitaban escuchar para sobrevivir un día más.
Un golpe de suerte en medio de la tormenta. El destino no quiso ser esta vez tan cruel y malicioso con la muchacha así que quiso darle tregua a su enfermo corazón. Un trabajo la apartaba la mayor parte de los días de aquel lugar, de aquella obsesión. Pero ella esperaba encontrársela a cada momento. Se la imaginaba entrando por aquella puerta de cristal, la veía entre las personas caminando por la calle… Era tan difícil pensar en vivir ya sin su rostro. Un rostro que nublaba a todos los demás, que se le aparecía en la mente cuando menos lo esperaba. Un recuerdo imposible de olvidar.
Ella seguía buscando un momento para escapar de la realidad y volver a verla. En su mente guardaba como el mejor tesoro del mundo los recuerdos que la acercaban en la distancia más a ella. En su desesperación quiso huir de aquel lugar, quiso apartarse de allí, pero su corazón no opinaba lo mismo, no quiso darle aquella oportunidad porque por muy lejos que estuviese la guardaba en su alma. Se guardaba siempre un pensamiento al día en su mente para ella. Se preguntaba como estaría, si se habría percatado de su ausencia, si la buscaría, tantas cosas son posibles en los sueños que olvidas que hay una realidad que nos rodea con su abrazo fatídico. Si hay imposibles, si hay batallas perdidas. Siempre hay fracasos. Por eso su mente quiso apártala de allí, pero no pudo con su corazón.
Palabras salían de su boca, pero no las sentía; de otras personas hablaban pero en la soledad pensaba que se encontraría con ella, que formaría parte de su vida de algún modo. Que todo aquel sufrimiento le sería recompensado. Pero día tras día notaba como se le escapaban las fuerzas. Puede que entre sonrisas hablase de ella, que un simple comentario se le escapase, pero por dentro la mataba saber que no seria nunca suya. Aquello la destrozaba. Aun así, pese al dolor en su mente escondido se repetía un pensamiento: verla. Una necesidad: verla. Con eso, a aquellas alturas, ya se conformaba.
Cuando salía con sus amigos, parecía la misma, esa persona no había cambiado nada. Nadie se preocupaba por ella, estaba bien. Podía tener momentos de tristeza, pero nada más. Era fuerte, fría. Como iban a percatarse de que es por dentro estaba destrozada. De que algo oscuro la consumía. La iba anulando, sus ganas, sus instintos, la anulaba la mente y la conciencia, la sumía en sueños que no podía controlar. El día se hacia insoportable, pero ¿la noche?, cuando caía la noche, llegaban todos los monstruos incontrolables que esconde el pensamiento. Cuando no había nadie con quien simular ser otra persona, en aquella habitación fría y desconocida para ella, se hundía en sí misma; el silencio la atormentaba haciéndola dar vueltas en la cama, hasta que la rabia, el dolor y el miedo se amotinaban en su corazón para que estallara en una tormenta de lágrimas. En esos momentos el dolor era insoportable, tal era el tormento que sentía en medio de aquella soledad que deseaba morir. Le rogaba a dios, al universo, e incluso al diablo, que la apartase de aquella mirada, de aquel mundo, no quería seguir caminando entre los vivos cuando se sentía tan muerta por dentro. Deseaba no sentir nada, por eso con cada persona que se encontraba en su camino se fingía perfectamente feliz, de este modo apartaba preguntas o peor aun que sintieran pena por aquella loca criatura que se autodestruía entre suposiciones y posibilidades imposibles. Luchaba por conseguir que alguien entrase en su vida como un huracán llevándose por delante todo cuando había sido hasta el momento. Pero aquel sentimiento hacia la misteriosa mujer, estaba tan dentro de ella misma, que nadie conseguía desalojarla de su interior. Así que se dejaba hacer, dejaba que pensasen que eran lo que ella quería, lo que buscaba, que llenaban un rincón aparentemente vacío. Pero ya tenía dueña. Nadie conseguía mover lo más mínimo su interior, nada ni nadie la conseguía cambiar de aquel estado en el que se encontraba. Buscaba alguien que la salvase de su propia mente, pero no se daba cuenta que aunque las acercase con una mano, con la otra las apartaba. Luchaba contra sus propios sentimientos y perdía. A todas aquellas que fueron llegando después, las media, las comparaba y ella, aquella mujer, siempre quedaba por encima de todas. Como una sombra que lo cubría todo siempre estaba presente en su vida, en su mente, en su alma.
La dolía, su perfección, su manera de caminar; la mataba recordarla pero no podía vivir sin verla. Se aferraba a sus sueños, que la transportaban a un mundo de posibles, que las acercaban entre la bruma de la nada donde podía tocarla, hacerla suya, amarla sin pensar en nada más. Pero cuando se sueña, siempre hay que despertar y el alba la dejaba en la cama, sin ganas, sin fuerzas, sin ilusión por seguir caminando, por seguir viviendo. ¿Como firmas tu rendición si te han conquistado el alma sin condición? ¿Cómo escapas cuando no hay salida? ¿Como vences a tu enemigo si le llevas dentro?
Todo ese sentimiento se le guardaba en lo mas profundo de su ser. Prefería que todos pensasen que era por otras personas por las que sufría; por otros motivos; prefería que pensasen que tenia miedo a amar, todo aquello era mejor a que supieran la verdad. Creer que aún había esperanza. Era mejor discutir sobre posibilidades, sobre lo que nos depara el destino, sobre que llegara un momento en el que alguien se cruzaría en su camino que ocuparía su mente y su corazón. Cuya sonrisa la iluminaría en la noche oscura; que no habría nadie más en su mundo pues esa persona seria su propio mundo. Pero, ¿como podría pasar tal cosa si ya estaba sucediendo? ¿Como podría dejar que entrase alguien mas en su mundo si soñaba con otras caricias, con otros labios? ¿Como fingir que esperaba a alguien que simplemente se retrasaba? Si ya la había encontrado. Pero no se atrevía a decirla que lo único que quería era estrecharla entre sus brazos, acariciar su melena morena cada mañana. Cuidarla por el resto de sus días. Entregarla su vida, todo cuanto tenía. ¿Cómo olvidarla? si cuando intentaba escapar de ella, se la cruzaba en el lugar menos esperado, como si esta o el destino supieran que intentaba olvidarla. ¿Cómo podría cambiar algo? ¿Cómo? Si todo le recordaba donde encontrarla. No podían imaginarse cual era la realidad de sus días. Ya no era consciente de su propia realidad. Lo que escondía en su mente, la mataba lentamente consumiéndola, destrozándola. Era más fácil seguir fingiendo ser un corazón de hielo que se olvidó de reír. Que dejo de lado todo sentimiento. Es mejor que te tengan lástima por no poder amar a que sepan que en realidad amas tanto que te mata. Amas y ese sentimiento es como un fuego que se encendió y ya no se puede controlar, como un río desbocado que inunda todo lo que esta cerca de su rivera. Un recuerdo que duele al pensarlo pero no se puede olvidar; un pensamiento persistente en la mente que llena de nada el alma. Así se sentía, así tenía que afrontar los días, así se dejaba morir.
Perdida en aquella soledad, en aquel lugar de su mente desconocido por todos, fue quedándose, aislada del mundo. Ya no quedaban caminos para andar, pues todos llevaban al mismo infierno, la soledad. La distancia que nació entre ella y la realidad se fue haciendo tan grande que se convirtió en un abismo insalvable. Intentando olvidarla, se olvido de reír, y una noche fue tan grande el dolor, que quiso llegar a su corazón a través de sus venas, hurgo en su propia herida. En su mente la única idea que persistía era olvidar. Solo olvidar sus piernas, sus rodillas, sus manos, esa voz que en mitad de la noche la despertaba sin estar presente, entre susurros lloraba y gemía mientras se iba desangrando. Sus lágrimas que mezclaron con su sangre; la alfombra de su habitación absorbía tanto sus fluidos corporales como sus sentimientos.
La suerte, buena o mala, quiso que la encontrasen a tiempo, o quizás demasiado pronto. Cuando despertó, la locura se apodero de su mente, había reunido el valor suficiente para aceptar la muerte, pero la vida se aferraba a ella. La querían mantener en este mundo cuando hacia tanto tiempo que lo había abandonado.
En aquel hospital, diablos vestidos de blanco la guardaban y en su celda vacía, recordaba cada uno de los días que paso a menos de dos pasos del alma que amaba. Soñaba con que algún día, cuando menos se lo espere, se decía, entraría por aquella puerta acolchada tendiéndola la mano. Salvándola de sí misma. Pero ese día nunca llego, su cuerpo termino por consumirse entre aquellas cuatro paredes.
Soy solo piel y huesos… Aquí me dejan apartada de ella. Hubiera preferido seguir sentada en aquella silla vieja, mirándola. ¿Es mucho pedir verla una vez más antes de morir?
Esta frase es la última que escribe nuestra protagonista en su diario, he querido escribirla literalmente porque así es como se veía en sus últimos días a si misma. Eso era lo único que quería. Hable con algunos vecinos y ellos me llevaron hasta unos digamos “amigos cercanos”. Tras hablar con ellos, saque una conclusión triste pero cierta, y es que nadie la conoció realmente. Todo el mundo pensó que era su apatía y sus miedos los que la consumieron. Que murió sin sentir lo que es amar. Que dejó este mundo sin haber sabido lo que era vivir. Que duerme en su fría tumba como vivió en su vacía vida. Puede que no les falte razón, pero a mi parecer, amó tanto a aquella misteriosa mujer, que se podría decir que tanto amor la mato.
Saber que hay alguien por ahí que ha sido amada con tanta pasión desde las sombras y que no es consciente de ello, me hace pensar y temer, que posiblemente la persona que mas nos ama, es la que menos se atreve a decírnoslo. Y ahora que sabéis la verdad de esta historia, decidme ¿vosotros que pensáis?
domingo, 13 de junio de 2010
Muerte Anunciada
El silencio recorría aquella calle, precisamente aquella noche nada pasaba, nadie caminaba en silencio deambulando entre las sombras, precisamente en ese momento mi corazón se detenía.
La parca enemiga de la vida, enemiga de mi sonrisa, de mi dicha, absorbía mi alma con mirada de hielo, lentamente con precisión calmada.
En un instante, robó mi esencia de aquel que un día fue mi cuerpo, mas ahora solo carne y huesos. Mandando al olvido todos mis sueños, todos mies miedos, mi amor mas querido.
Dejadme perdida entre la muerte y la vida, entre el todo y la nada, entre aquellos que ya me olvidan. Simplemente abandonada, dejarme en la nada.
Deja que loas momentos felices mueran en el olvido, de una vida desperdiciada. Alguien a quien nadie recuerda aferrandose a alguna almohada.
Olvidarme entre las tardes de otoño y el alba. Borrar mi existencia de esta infinita tierra.
domingo, 9 de mayo de 2010
NADA MAS QUE TU RISA
Mi techo el cielo azul, mi cama la tierra blanca.
He buscado días en las noches, y penas en las alegrías,
He buscado palabras que digan lo que siento,
Más no hay palabra tan hermosa como la que esconden tus ojos negros,
La luz de tu mirada y la estrella en tu sonrisa helada.
Hacen de esta vida una batalla perdida, si no sientes lo que mi alma desperdiciada, Desde tiempos inmemoriales anhelaba.
He buscado encontrar las luces que dan sentido a la vida,
Pero solo es posible encontrarlas en tu pelo largo y negro,
Que se mece como delfín en el mar dejándose llevar por el abrazo del viento.
He recorrido senderos de hielo, he caído en acantilados de fuego,
Pero solo la pasión se escribe con las letras que susurran tus labios de amor,
De ese lunar de tu boca. Mi ilusión volcada en esa piel de terciopelo.
Del aura que envuelve tu cuerpo. Del vaivén de tus manos y tu cuello.
Nada más que tu sonrisa que me da la vida mientras al segundo me la quita.
Es mi alma despreciada por el dolor de la propia vida,
Es este dolor lo que me mata pero es que sin tu risa ya nada tiene sentido, ni siquiera la propia vida, que con tu ausencia se vuelve infame y hastía.
Porque el compás de mi vida, lo marca el latido de tu corazón.
Porque sin tu brillo ya no veo la luz del día.
Porque nada mas que tu sonrisa me acerca a la alegría,
Que esta en el limite entre la realidad y la fantasía.
Busco una luz en la mañana, una luna que haga la noche mas clara,
Un sol que caliente mi piel pero no queme mi alma,
Un día con su noche, pasar la necesidad,
De que venga la oscuridad a encontrarme en medio de mi soledad.
Te busco a ti, sin poderlo evitar.
Sufro en las noches cuando llega la bruma,
Sufro en medio de este desierto que de mi te aleja,
En medio de esta cruel realidad que no espera.
Impaciente, cual enemigo armado en medio del campo de batalla.
Sin poderlo evitar me despierta.
No me concede un momento, para disfrutar de este dulce sueño,
Antes de martirizar mi alma con esta angustiosa verdad.
La certeza de saber que no te quedaras, amarga mis días,
Hace que mi piel quiera gritar,
Pero en el oscuro centro de mi corazón, me pongo a pensar
En cuan maravillosa seria la vida, si caminase con tu mano agarrada de la mía.
Suspiros entre lágrimas rotas, entre ilusiones vanas,
Pero en medio de la tempestad me aferro al color de tu mirada.
Al reflejo etéreo de tu piel, al tacto suave y delicado de tu voz.
Porque ahora con la mente clara veo, que después de todo este tormento,
Me conformo con verte amanecer, pues es esa primera brisa de la mañana,
PREGUNTAS AL VIENTO
Mi alma se queda tranquila y en paz, es esta calma la que me acerca a ti, pero a la vez esta pena me aleja de mí.
Es este lugar, en este momento miro fijamente a los ojos de la eternidad.
Un salto al vacío, una duda que me inquieta y este loco corazón que no quiere dejar de latir pero le impide caminar el ahogo de la pena.
Y yo me pregunto: ¿tu donde estas?
Las hojas caen de los árboles, es otoño ahí fuera, pero invierno en mi interior.
La escarcha que hay en mis venas no deja pasar la sangre, me mata este dolor de no saber que pasará.
Y yo me pregunto: ¿piensas en mí?
¿Me recuerdas si quiera? Dudo si alguna vez posaste tu mirada en mí o fue una ilusión vana. Un espejismo que quiso engañar, martirizando a mi corazón.
Pregunto al viento: ¿tu donde estas?
En esta vida o en otra te he de encontrar, te veo en el camina que lleva al mar de sueños que ha sembrado mi alma a través del tiempo. Te veo en mis sueños, cada noche mientras me contempla la luna llena, que viene cada noche a los pies de mi cama para iluminar mi vida mientras me hundo en la celestial morada de tu recuerdo efímero.
Mientras sueño, mientras despierto, me tortura la idea de saber si vendrás, si algún día te podré abrazar.

LA ULTIMA ROSA
El tiempo ha hecho mella en esta zona de la comarca, se fueron los niños, hechos adultos con sueños pasajeros, la vida se llevó a los abuelos y del recuerdo se borran los caminos.
Cuando llega la primavera, las rosas quieren salir de sus escondites verdes en rama, pero al ver que solo el sol las contempla se apaga el fulgor de su color. Muertas en la primavera de sus vidas vuelven a sus capullos.
Solo una rosa queda al lado de la carretera.
La ultima rosa, que aguanto
Haciendo vida en un desierto de amor.
Enamorada de la vida, brilla bajo el rey sol.
Bordeando la vieja aldea, la carretera
Que hacia el monte lleva. Tiene
Por reina una rosa de color violeta.
Año tras año vuelve la primavera
Pero en las ramas del viejo rosal
Solo una rosa espera
Sonríe cuando recuerda, las risas de los niños de la aldea, que pasaban
De camino a la escuela, la vida en los bosques ya solo es un recuerdo, el hombre se olvidó de la tierra.

La ultima rosa, que aguanto
Haciendo vida en un desierto de amor.
Enamorada de la vida, brilla bajo el rey sol.
Bordeando la vieja aldea, la carretera
Que hacia el monte lleva. Tiene
Por reina una rosa de color violeta.
En acto suicida, la rosa violeta, decidió un día, aguantar en su rama quieta
Hasta que llegase el frío del invierno,
Para que sus pétalos secaran entre sus heladas gotas de agua hasta el sueño eterno.
Este, tristemente la contempló antes de posar el rocío en aquella hermosa flor.
El abuelo invierno le agradeció, el regalo a la rosa violeta porque
Fue la más hermosa que el jamás vio.
Ella complacida por el abrazo del viento venido del norte sonrió y durmiendo se quedó.
Agotó así sus días de soledad junto a la vieja carretera.
La ultima rosa, que aguanto
Haciendo vida en un desierto de amor.
Enamorada de la vida, brilla bajo el rey sol.
Bordeando la vieja aldea, la carretera
Que hacia el monte lleva. Tiene
Por reina una rosa de color violeta.
Los árboles del bosque aun cantan la canción de la ultima rosa de la carretera, y en el cielo brilla una estrella, con forma de rosa violeta.
lunes, 8 de marzo de 2010
Errores
En el camino, los mismos errores, los mismos miedos, las mismas penas. En el alma, una herida que no se cierra.
El dia, no termina de llegar, mas la noche no me abandona y me envuelve con su manto de negra oscuridad.
El tormento que sufre mi alma, hace que me quede sin fuerzas, hace que quiera mi sangre derramar, para olvidar, para dejar de llorar, para dejar de sufrir, para dejar de ser yo.
La rabia contenida en mi garganta apagada, ahoga un grito de desesperanza, el dolor, fiel compañero de mis noches eternas.
La sensacion de vacio en mi corazón hace que quiera dejar de latir, mas el sin saber de este dolor hace imposible que le encuentre solución.
Sin saber que he hecho mal, sin saber que camino tomar, me quedo bajo la lluvia que empapa mis huesos, que se cala hasta mi alma, que me deja desnuda ante el viento.
Un viento que susurra que si que tengo miedo porque quizas toda la culpa sea mia, solo mia.
La culpa que me sigue desde tiempos inmemoriales, y me ha elegido como su morada para que me quede aqui perdida, en medio de la nada, en medio de mis miserias.
El sueño que un dia tuve, se torno pesadilla y ya jamas, se hará realidad. En mi hastio comprendo, que para continuar con el camino, he de aceptar la soledad, mi propia soledad, marcada por un cruel destino, que me quema el alama.
Sin una luz en mi mirada o un faro hacia el cual navegar, se que mi vida se apagara, se que se consumirá entre este mar de lágrimas, entre esta decepción entre este dolor.
Se que mi vida, no continuara, se que cuando pase el chaparrón habrá un vacio donde deberia estar yo.
lunes, 4 de enero de 2010
NO PUEDO

