He recorrido caminos, sin un mapa que marque mi destino,
Mi techo el cielo azul, mi cama la tierra blanca.
He buscado días en las noches, y penas en las alegrías,
He buscado palabras que digan lo que siento,
Más no hay palabra tan hermosa como la que esconden tus ojos negros,
La luz de tu mirada y la estrella en tu sonrisa helada.
Hacen de esta vida una batalla perdida, si no sientes lo que mi alma desperdiciada, Desde tiempos inmemoriales anhelaba.
He buscado encontrar las luces que dan sentido a la vida,
Pero solo es posible encontrarlas en tu pelo largo y negro,
Que se mece como delfín en el mar dejándose llevar por el abrazo del viento.
He recorrido senderos de hielo, he caído en acantilados de fuego,
Pero solo la pasión se escribe con las letras que susurran tus labios de amor,
De ese lunar de tu boca. Mi ilusión volcada en esa piel de terciopelo.
Del aura que envuelve tu cuerpo. Del vaivén de tus manos y tu cuello.
Nada más que tu sonrisa que me da la vida mientras al segundo me la quita.
Es mi alma despreciada por el dolor de la propia vida,
Es este dolor lo que me mata pero es que sin tu risa ya nada tiene sentido, ni siquiera la propia vida, que con tu ausencia se vuelve infame y hastía.
Porque el compás de mi vida, lo marca el latido de tu corazón.
Porque sin tu brillo ya no veo la luz del día.
Porque nada mas que tu sonrisa me acerca a la alegría,
Que esta en el limite entre la realidad y la fantasía.
Busco una luz en la mañana, una luna que haga la noche mas clara,
Un sol que caliente mi piel pero no queme mi alma,
Un día con su noche, pasar la necesidad,
De que venga la oscuridad a encontrarme en medio de mi soledad.
Te busco a ti, sin poderlo evitar.
Sufro en las noches cuando llega la bruma,
Sufro en medio de este desierto que de mi te aleja,
En medio de esta cruel realidad que no espera.
Impaciente, cual enemigo armado en medio del campo de batalla.
Sin poderlo evitar me despierta.
No me concede un momento, para disfrutar de este dulce sueño,
Antes de martirizar mi alma con esta angustiosa verdad.
La certeza de saber que no te quedaras, amarga mis días,
Hace que mi piel quiera gritar,
Pero en el oscuro centro de mi corazón, me pongo a pensar
En cuan maravillosa seria la vida, si caminase con tu mano agarrada de la mía.
Suspiros entre lágrimas rotas, entre ilusiones vanas,
Pero en medio de la tempestad me aferro al color de tu mirada.
Al reflejo etéreo de tu piel, al tacto suave y delicado de tu voz.
Porque ahora con la mente clara veo, que después de todo este tormento,
Me conformo con verte amanecer, pues es esa primera brisa de la mañana,
Welp: de scouts y fieras
Hace 10 años

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