Vestida de negro, sus ojos penetrantes me observaban, controlaban cada movimiento de mi cuerpo agonizante. Mis músculos, luchaban por contener las fuerzas, mis manos frías, inertes descansaban ya sobre el suelo mojado, por la lluvia de la noche, que sin cesar caía. Los charcos de agua empezaba a cubrir mis cabellos; pequeñas gotas de lluvia rodaban por mi pálida cara.
El silencio recorría aquella calle, precisamente aquella noche nada pasaba, nadie caminaba en silencio deambulando entre las sombras, precisamente en ese momento mi corazón se detenía.
La parca enemiga de la vida, enemiga de mi sonrisa, de mi dicha, absorbía mi alma con mirada de hielo, lentamente con precisión calmada.
En un instante, robó mi esencia de aquel que un día fue mi cuerpo, mas ahora solo carne y huesos. Mandando al olvido todos mis sueños, todos mies miedos, mi amor mas querido.
Dejadme perdida entre la muerte y la vida, entre el todo y la nada, entre aquellos que ya me olvidan. Simplemente abandonada, dejarme en la nada.
Deja que loas momentos felices mueran en el olvido, de una vida desperdiciada. Alguien a quien nadie recuerda aferrandose a alguna almohada.
Olvidarme entre las tardes de otoño y el alba. Borrar mi existencia de esta infinita tierra.
Welp: de scouts y fieras
Hace 10 años
